Por Gustavo Huicochea Hernández · RMX Talleres
La mayoría de las colaboraciones entre moda y autos empiezan con una pregunta cómoda: ¿qué color, qué material, qué costura? Jeremy Scott hizo una pregunta bastante más incómoda: ¿puedo ponerle alas de verdad?
No eran un dibujo ni un emblema. En el concepto smart forjeremy de 2012, dos alas transparentes nacían de la parte trasera y contenían elementos rojos que funcionaban como luces traseras y de freno. El detalle obligaba a que una ocurrencia de diseñador dejara la pasarela y entrara al territorio de la ingeniería, la iluminación y la homologación.
Eso es lo que vuelve interesante esta historia. smart pudo presentar un show car imposible y terminar ahí. De hecho, Gorden Wagener explicó entonces que el reto consistía precisamente en no crear sólo un concepto, sino un estudio cercano a producción que pudiera obtener homologación vial. La marca anunció desde noviembre de 2012 que quería llevar una versión a la calle al año siguiente.
El punto de partida era un fortwo electric drive. Jeremy Scott trabajó durante ocho meses con los equipos de diseño de smart y Mercedes-Benz en California y Sindelfingen. Sus alas —un motivo que ya aparecía en ropa, lentes y tenis— se convirtieron en la pieza central del auto. Alrededor de ellas llegaron el blanco brillante, la célula tridion cromada, cuero Nappa blanco, superficies acolchadas y referencias visuales a aviación. El concepto no parecía una edición a la que le hubieran agregado accesorios; parecía un smart que hubiera aceptado la lógica estética de otra disciplina.
Pero una show car puede permitirse cosas que un auto matriculable no. Las piezas tienen que repetirse, iluminar de forma correcta, soportar uso real y convivir con requisitos regulatorios. La prueba de que la idea sobrevivió llegó en abril de 2013, cuando smart anunció en Auto Shanghai la producción de una serie extremadamente limitada y ya homologada para calle. Lo difícil no había sido dibujar las alas. Había sido conservarlas.
La versión de producción también corrige un dato que se repite con facilidad: el forjeremy no fue exclusivamente eléctrico. smart documentó tres opciones. Había electric drive de 55 kW, BRABUS electric drive de 60 kW y una variante BRABUS a gasolina de 75 kW. Cada unidad se ensamblaba por smart-BRABUS GmbH mediante el proceso tailor made. La célula tridion, los espejos y la parrilla llevaban acabado Alubeam; los paneles eran Polar White; las versiones BRABUS recibían rines Monoblock de 16 y 17 pulgadas y aparecía la identificación “by Jeremy Scott”.
Esa mezcla produce una distinción útil para cualquier edición especial: apariencia no equivale a configuración. Dos autos pueden llevar las mismas alas y responder a diagnósticos completamente distintos si uno es eléctrico y otro usa el tren motriz BRABUS a gasolina. Antes de pedir una pieza, cotizar una reparación o valorar una unidad, el VIN y la configuración real importan más que lo que reconoce el ojo.
También evita otro mito. Decir que “sólo le pegaron dos alas” minimiza el trabajo de llevar el elemento central del concepto a una serie de calle; decir que Jeremy Scott transformó la ingeniería completa del fortwo exagera en la dirección contraria. La intervención fue importante porque tocó carrocería visible, iluminación, acabado y fabricación, no porque convirtiera al smart en una plataforma mecánica nueva. Una colaboración se vuelve más interesante cuando puedes describir exactamente qué cambió, no cuando necesitas inflarla.
La rareza tampoco debe convertirse en una cifra inventada. Los comunicados oficiales que documentan el lanzamiento hablan de una serie “extremadamente limitada” y de pocos ejemplares, pero no ofrecen una cifra global única y consistente. En un auto de colección, “no sabemos exactamente cuántos” es una respuesta mejor que repetir un número de foros hasta convertirlo en supuesto hecho.
Hoy la decisión es todavía más delicada porque el elemento que vuelve reconocible al forjeremy también puede ser el más difícil de reparar correctamente. Si una de las alas se rompe, fabricar una pieza de fibra “parecida” puede recuperar la silueta y perder autenticidad. Antes de desmontar conviene documentar fijaciones, iluminación, cableado, números de parte y condición de la pieza original. Si sólo un lado está dañado, modificar ambos para que se vean iguales puede resolver simetría y destruir trazabilidad.
El error contrario también existe: conservar a toda costa una pieza original que ya no funciona o compromete seguridad. En una edición especial hay dos expedientes. Uno pregunta qué tan auténtica es la unidad; el otro pregunta qué tan sana está. Ninguno sustituye al otro.
En las variantes electric drive, por ejemplo, la cifra de autonomía anunciada en 2012 —hasta 145 km en el ciclo y condiciones de la época— no debe usarse hoy como expectativa automática para una unidad usada. La batería de alto voltaje tiene más de una década de envejecimiento posible, y su estado real, sistema de carga, aislamiento, electrónica de potencia y batería de 12 V pesan más que el número del folleto. En la versión BRABUS a gasolina cambian las prioridades: motor, turbo, transmisión, fugas, enfriamiento e historial. En todas siguen importando dirección, frenos, suspensión, estructura tridion, golpes y piezas específicas de la edición.
Por eso autenticar uno tampoco consiste en encontrar alas. Una réplica puede ser visualmente convincente. Conviene reconstruir el expediente con VIN, año-modelo, documentación de origen, versión de propulsión, acabados correctos, identificación “by Jeremy Scott”, rines correspondientes, historial de reparación e importación cuando aplique. La pregunta no es sólo “¿se parece?”. Es “¿puedo demostrar qué era esta unidad cuando salió?”.
Hay una buena razón por la que el forjeremy sigue siendo memorable. Si smart hubiera eliminado las alas para facilitar la producción, habría quedado un fortwo blanco con acabados especiales y firma de diseñador. Más fácil, sí; también mucho más intercambiable. El riesgo creativo fue conservar justo la parte que más problemas provocaba.
Esa es la diferencia entre decorar un auto e intervenirlo: el diseño deja una consecuencia que ingeniería, taller y propietario tienen que seguir respetando años después. En un forjeremy, las alas cuentan la historia; la documentación demuestra que es la correcta y la inspección revela si todavía existe un buen automóvil debajo. Encuentra tu taller aliado más cercano en www.rmxtalleres.com
Fuentes
Mercedes-Benz / smart — “Le designer de mode Jeremy Scott relooke la smart fortwo”, 29 noviembre 2012. Documenta el concepto, desarrollo de ocho meses, alas integradas a luces traseras/freno, base electric drive de 55 kW y la intención de homologar una versión de calle en 2013. https://media.mercedes-benz.fr/le-designer-de-mode-jeremy-scott-relooke-la-smart-fortwo/
Mercedes-Benz / smart — “Fabrication de série pour une édition limitée de la smart forjeremy”, 22 abril 2013. Confirma producción homologada, ensamblaje smart-BRABUS tailor made, alas conservadas y las tres configuraciones de propulsión: 55 kW electric drive, 60 kW BRABUS electric drive y 75 kW BRABUS gasolina. https://media.mercedes-benz.be/fr/fabrication-de-serie-pour-une-edition-limitee-de-la-smart-forjeremy/
