Por Gustavo Huicochea Hernández · RMX Talleres
El auto gira. Tu oído interno lo sabe. Tu cuerpo siente la aceleración. Pero tus ojos están fijos en una página o una pantalla que parece completamente quieta.
El cerebro recibe dos historias distintas sobre el mismo viaje.
Ésa es una de las mejores formas de entender la cinetosis: no como una “debilidad” del pasajero, sino como un conflicto entre señales que deberían contar una historia coherente sobre posición y movimiento.
Cuando lees dentro de un auto, buena parte del campo visual queda ocupada por algo estable respecto de tu cuerpo. El celular no se mueve mucho frente a tus ojos. El libro tampoco. Visualmente puedes sentir que estás quieto. Al mismo tiempo, el sistema vestibular del oído interno detecta curvas, frenadas, aceleraciones e inclinaciones. Músculos y articulaciones también aportan información sobre postura y movimiento.
El cerebro intenta combinar todo. Cuando lo que ve no coincide con lo que siente o con lo que esperaba sentir, algunas personas desarrollan calor, sudor, salivación, mareo o náusea. La susceptibilidad cambia mucho entre personas, pero el mecanismo básico ayuda a explicar por qué un trayecto que para alguien es completamente normal puede ser miserable para otra persona.
También explica una observación cotidiana: el conductor suele marearse menos que el pasajero. No siempre ocurre, pero quien conduce mira el camino, anticipa una curva, sabe cuándo frenará y genera buena parte del movimiento. Investigaciones clásicas sobre cinetosis muestran que tener control y poder predecir lo que ocurrirá reduce la probabilidad de síntomas frente a recibir el movimiento de manera pasiva.
El pasajero, en cambio, descubre la curva cuando ya está sucediendo. Y si además está leyendo, su vista perdió buena parte de las pistas externas que le permitirían anticiparla.
Por eso mirar al horizonte o hacia la carretera puede ayudar. No es magia. Simplemente vuelve más coherentes las señales: tus ojos ven que el camino gira al mismo tiempo que el oído interno registra el giro. Esa misma lógica explica por qué una pantalla colocada más alta, permitiendo conservar visión periférica del exterior, puede producir menos mareo que una pantalla baja que encierra la vista dentro del habitáculo.
El tema se está volviendo todavía más importante con los vehículos automatizados. Si el auto conduce, los ocupantes querrán leer, trabajar, usar realidad virtual o ver películas: justo las actividades que pueden ocultar las señales visuales del movimiento. Por eso la investigación reciente ya no pregunta sólo cómo evitar la cinetosis, sino cómo anticipar el movimiento sin distraer.
En 2026 aparecieron estudios con dos caminos especialmente interesantes. Uno llevó a 40 pasajeros por vías públicas en dos recorridos de 30 minutos mientras veían una película; un cinturón vibrotáctil avisaba aproximadamente un segundo antes de curvas a derecha o izquierda y redujo el nivel de carsickness frente a la condición sin avisos. Otro estudio en vehículo con realidad virtual comparó distintas pistas visuales de movimiento y encontró que señales basadas en aceleración podían reducir el mareo con menos distracción que representar continuamente la velocidad. La idea detrás de ambos trabajos es la misma: ayudar al cerebro a anticipar lo que está a punto de sentir.
Eso cambia la conversación. El problema de un auto autónomo no termina cuando logra mantenerse en el carril. También debe conseguir que sus ocupantes puedan usar el tiempo sin sentirse enfermos.
En un vehículo convencional, la solución práctica empieza por algo mucho más simple: si leer o mirar el celular empieza a provocarte malestar, deja de hacerlo antes de que el síntoma escale. Mira hacia afuera, preferentemente hacia adelante, busca una referencia estable del camino y pide una conducción progresiva si es posible. A algunas personas también les ayuda sentarse donde tengan mejor vista del exterior y hacer pausas en recorridos largos.
Conviene evitar explicaciones demasiado fáciles. “Te mareas porque lees muy cerca” no alcanza. La distancia puede afectar comodidad visual, pero no explica por sí sola la cinetosis. Tampoco es correcto culpar automáticamente a la suspensión. Un auto con amortiguadores deteriorados, balanceo excesivo o llantas mal infladas puede agregar movimientos incómodos, pero alguien puede marearse en un vehículo perfectamente sano.
La pregunta útil es separar variables: sensibilidad de la persona, ruta, estilo de manejo, posición del asiento, actividad que realiza y condición real del vehículo. Si además del mareo el auto rebota, flota, se inclina de forma exagerada o perdió control sobre sus movimientos, entonces sí existe una razón automotriz para revisar suspensión, llantas y dirección.
También es importante distinguir un episodio común de algo que merece valoración médica. Marearte ocasionalmente leyendo en un trayecto sinuoso no significa que tengas una enfermedad. Pero síntomas nuevos, intensos, persistentes o acompañados de problemas de equilibrio, vértigo u otros cambios justifican atención clínica.
La ciencia del mareo en el auto tiene algo especialmente interesante: conecta una sensación cotidiana con decisiones de diseño. La suspensión, la posición de las pantallas, el tamaño de las ventanas, el estilo de conducción y hasta la forma en que un sistema autónomo avisa una curva pueden cambiar cómo se siente el mismo movimiento.
La próxima vez que abras el celular en una carretera con curvas y empieces a sentir calor o náusea, recuerda que tu cerebro no “se volvió débil”. Está intentando reconciliar una página quieta con un cuerpo que sabe perfectamente que se está moviendo.
Y si el auto además rebota, se balancea o se siente inestable más de lo normal, vale la pena revisar si el vehículo está agregando movimientos que no debería.
Encuentra tu taller aliado más cercano en www.rmxtalleres.com
Fuentes
Reason J. Motion sickness: Some theoretical and practical considerations. Applied Ergonomics, 1978: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15677267/
Watt DG. Sensory and motor conflict in motion sickness, 1983: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6652471/
Seminars in Neurology — Visual Vertigo, Motion Sickness, and Disorientation in Vehicles: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32045940/
Looking forward: In-vehicle auxiliary display positioning affects carsickness: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29409631/
Anticipatory vibrotactile cues about upcoming turns reduce motion sickness, 2026: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41849854/
Acceleration or velocity? Visual motion cues for reducing motion sickness in passenger VR, 2026: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41871509/