Por Gustavo Huicochea Hernández · RMX Talleres

Detroit no se convirtió en Motor City por accidente.

Antes del automóvil ya tenía metalurgia, fundiciones, ferrocarril, acceso a capital, maquinaria y una cultura industrial suficientemente fuerte como para fabricar estufas, vagones y otros productos a gran escala.

En 1900, Detroit era incluso el mayor fabricante de estufas de calefacción y cocina del mundo.

Eso importa porque cambia la historia.

Los autos no “crearon” una ciudad industrial desde cero.

Encontraron una ciudad preparada.

Y después la transformaron profundamente.

ANTES DEL AUTO YA EXISTÍA EL “FACTOR DETROIT”

La Detroit Historical Society resume varias razones por las que la ciudad terminó dominando la industria automotriz temprana.

Capacidad de manufactura.

Acceso a recursos.

Capital.

Líderes industriales.

Redes de proveedores.

Y una serie de relaciones entre inventores, talleres y empresarios.

En 1899 Ransom E. Olds abrió en Detroit una de las primeras plantas dedicadas a fabricar automóviles.

Poco después aparecerían Ford, Cadillac, Packard, Dodge y una red enorme de proveedores.

La concentración generó una ventaja acumulativa.En 1914 Ford añadió otra fuerza de atracción. El famoso “Five-Dollar Day” más que duplicó la paga diaria de muchos trabajadores y The Henry Ford documenta que miles de personas llegaron buscando empleo. No explica por sí solo el crecimiento de Detroit, pero sí muestra cómo una decisión laboral de una armadora podía modificar migración, vivienda y demanda urbana mucho más allá de la fábrica.

Un fabricante atraía proveedores.

Los proveedores atraían talento.

El talento creaba nuevas empresas.

Y una idea que funcionaba podía escalar mucho más rápido porque la infraestructura ya estaba cerca.

Eso explica mejor a Detroit que una historia de “un genio fundó una fábrica”.

Fue un ecosistema.

LA POBLACIÓN CRECIÓ CON LA INDUSTRIA

En 1900 Detroit tenía 285,704 habitantes.

La industria automotriz explotó durante las décadas siguientes y la ciudad recibió una enorme cantidad de trabajadores.

La fábrica necesitaba mano de obra.

La mano de obra necesitaba vivienda.

Después llegaron comercios, transporte, escuelas y barrios.

El auto dejó de ser sólo un producto.

Se volvió una fuerza que reorganizaba ciudad y trabajo.

La Detroit Historical Society describe cómo, para la década de 1910, trabajadores de distintas regiones y países llegaron buscando empleos industriales mejor pagados.

Eso también transformó cultura.

Música.

Organización laboral.

Barrios.

Negocios.

La ciudad industrial y la ciudad cultural no eran historias separadas.

Nacían alrededor de la misma concentración de personas.

EL AUTO TAMBIÉN CAMBIÓ DÓNDE PODÍA VIVIR LA GENTE

Aquí aparece una de las paradojas más interesantes.

Los autos fabricados en Detroit ayudaron a que las personas pudieran vivir más lejos del centro.

Carreteras, suburbios y desplazamientos cotidianos ampliaron la geografía de la ciudad.

El producto que generaba empleos dentro de Detroit también ayudaba a que familias y empresas pudieran moverse hacia otras zonas.

No fue la única causa de suburbanización.

Sería demasiado simple.

Política de vivienda, infraestructura, segregación, financiamiento, inversión y decisiones públicas y privadas también influyeron.

Pero el automóvil cambió el radio práctico de la vida cotidiana.

La distancia entre casa y trabajo dejó de estar limitada por caminar, tranvía o cercanía inmediata.

Eso alteró el mapa urbano.

UNA FÁBRICA NO SÓLO PRODUCE AUTOS. PRODUCE DEPENDENCIAS

Cuando una región se vuelve extraordinariamente buena en una industria, gana especialización.

También puede ganar vulnerabilidad.

Detroit desarrolló una economía profundamente ligada a automotrices y proveedores.

Con el tiempo, producción y empleo cambiaron.

Nuevas plantas se ubicaron fuera del centro urbano.

La automatización redujo la cantidad de personas necesarias por unidad producida.

Competencia global presionó costos y portafolios.

Algunas empresas cerraron.

Otras se reorganizaron.

La región siguió siendo automotriz.

La ciudad, sin embargo, perdió una parte enorme de población, empleo y base fiscal a lo largo de décadas.

Por eso decir “Detroit quebró porque los autos se fueron” es tan incompleto como decir “Detroit creció sólo porque llegó Ford”.

Los cambios industriales interactuaron con demografía, finanzas municipales, infraestructura y decisiones urbanas durante mucho tiempo.

La bancarrota municipal de 2013 fue el resultado de una acumulación.

No de una sola fábrica que cerró.

DETROIT SIGUIÓ SIENDO MOTOR CITY AUN CUANDO CAMBIÓ LA FORMA DE FABRICAR

La región de Detroit continúa teniendo una enorme presencia automotriz.

Ingeniería.

Diseño.

Sedes corporativas.

Proveedores.

Plantas.

Pruebas.

Software.

La industria no desapareció.

Cambió.

Y ésa es precisamente la parte interesante.

Una ciudad puede conservar una identidad industrial mientras las habilidades que necesita evolucionan.

Antes hacían falta cada vez más personas para mecanizar, soldar, montar y ensamblar.

Hoy siguen haciendo falta esas capacidades, pero conviven con software, electrónica, baterías, datos, simulación y automatización.

“Automotriz” ya no significa exactamente lo mismo que en 1920.

La ciudad tampoco.

MOTOWN TAMBIÉN CRECIÓ DENTRO DE UNA CIUDAD INDUSTRIAL

La relación entre Detroit y la música suele contarse aparte.

No debería.

Una ciudad que atrajo trabajadores de muchas regiones creó también públicos, barrios y redes culturales.

La Gran Migración llevó a Detroit a miles de afroamericanos del sur de Estados Unidos en busca de empleo y oportunidades.

Décadas después, Motown Records se convertiría en uno de los nombres más reconocibles de la música popular.

No sería correcto decir que “las fábricas crearon Motown” como una cadena simple.

Sí es correcto reconocer que la transformación demográfica e industrial cambió profundamente el ambiente donde esa cultura pudo desarrollarse.

La ciudad del automóvil también se volvió ciudad de música.

Una industria cambia más que su balance financiero.

Cambia quién vive alrededor.

ANTES DE MOTOR CITY, DETROIT FABRICABA ESTUFAS

Éste es uno de los datos más útiles para evitar el mito.

En 1900 Detroit era un centro industrial importante antes de dominar el automóvil.

Fabricaba estufas.

Vagones.

Productos farmacéuticos.

Cerveza.

Tabaco.

Productos de fundición y talleres mecánicos.

Incluso muchas empresas que no nacieron como proveedoras automotrices pudieron adaptarse después.

Conocimiento de metal.

Maquinaria.

Fundición.

Vidrio.

Transporte.

El automóvil encontró capacidades transferibles.

Eso se parece mucho a otras historias de la industria.

Peugeot venía del acero.

Opel de máquinas de coser.

Dodge de componentes.

Detroit también tenía una vida antes del automóvil.

Y esa vida explicó parte de por qué pudo adoptarlo tan rápido.

EL AUTO CAMBIA EL LUGAR DONDE SE FABRICA

Ésa es la tesis que vale la pena conservar.

Una industria importante no vive aislada dentro de una nave.

Necesita carreteras.

Vivienda.

Escuelas.

Proveedores.

Electricidad.

Financiamiento.

Transporte.

Personas.

Y cuando cambia, todo ese sistema recibe el impacto.

Detroit construyó automóviles.

Los automóviles ayudaron a transformar Detroit.

Ninguna de las dos frases explica por sí sola la ciudad.

Juntas sí cuentan una historia mucho más útil sobre cómo una tecnología puede reorganizar el lugar que la produce.

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Fuentes

Detroit Historical Society — Timeline of Detroit: Industrial Detroit. https://www.detroithistorical.org/learn/timeline-detroit/industrial-detroit-1860-1900

Detroit Historical Society — America’s Motor City. https://www.detroithistorical.org/exhibitions/americas-motor-city

Detroit Historical Society — Ransom E. Olds. https://www.detroithistorical.org/learn/online-research/encyclopedia-of-detroit/olds-ransom-e

MotorCities / Detroit Auto Heritage — 19th Century Industry. https://www.motorcities.org/southwest-detroit-auto-heritage-guide/19th-century-industry

The Henry Ford — Ford’s Five-Dollar Day: aumento salarial de 1914 y atracción de trabajadores hacia Detroit. https://www.thehenryford.org/collections/explore/articles/fords-five-dollar-day